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Soy quien soy gracias a todas las lágrimas que deje caer sobre mis mejillas y gracias a todas las sonrisas que me acortaron la vista.
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Sabado Tarde

El mundo desde el sofá
June 11

No sé

No sé ya poner en palabras lo que pasa por mi mente, es como si estuviera fuera de mi y no pudiera tocar mi yo interior. De hecho, creo que temo que se sienta molesto si lo llegara tocara. Vuelvo de vez en cuando aquí, donde siempre he dejado algún rincón oculto de mi interior, sin embargo, no reconozco nada ya. Parece que hayan pasado años desde que escribí todo esto, y no fue tanto. Parece que haya salido un día a la calle y al volver mi yo ya no estaba aquí, esperando como siempre acurrucando en el sofá con un libro en la mano. Había desaparecido, se volvió invisible para mis ojos y ahora estoy vacía. Vacía... Si al menos lo volviera a ver alguna vez para llamar a su puerta, pedirle que me vuelva a aceptar tal como soy, suplicar su perdón... Pero no está y a mi alrededor lo tengo todo, todo... De qué me sirve ya?
December 18

El amante de las cosas gratis

Se despertaba a las 6 de la mañana cada día cuando sonaba el despertador del vecino de abajo. Entraba a trabajar a las 9 y no tenía que despertarse hasta las 8, pero veía inútil invertir el dinero en un despertador, por lo cual usaba el de su vecino. Partía hacia la oficina a las 8 menos cuatro, pasaba por el metro, aunque no con la intención de cogerlo, sino para buscar uno de aquellos periódicos que muchas veces decía que estaban hechos para gente como él, para los amantes de las cosas gratis. Se cogía el periódico e iba andando a la oficina, leyendo de vez en cuando un par de palabras del periódico cuando el semáforo estaba en rojo.

Lo conocí en un parque. Estaba leyendo su periódico sentado en un banco, enfrente del quisco de la entrada cuando yo iba a comprar una botella de agua. Era un día muy caluroso  y había andado ya mucho tiempo deseando que se cruzara en mi camino un quiosco para poder comprar algo de agua, cuando de repente noto como una mano me coge por detrás y una voz le dice a la dependienta:
- La señorita no desea nada. Muchas gracias.
Me llevó de la mano a una fuente, sacó de su mochila una botella vacía de medio litro y me la llenó. La primera frase que me dirigió fue:
- Porque comprarla cuando aquí hay de sobra, y gratis?

Alcé mi mirada y me encontré con su rostro. Me pareció tan fascinantemente bello que no dude ni un momento en regalarle mi mejor sonrisa. A partir de entonces nos veíamos cada día, me pasaba a buscar al salir de la oficina. Algún día me quedé horas esperando a que llegara ya que no tenía teléfono para avisarme de que no venía y tampoco la intención de llamar desde un teléfono púlblico. Aquello valía dinero.

Al principio me parecía divertido esto de ir siempre en búsqueda de las cosas gratis. Recuerdo una noche que fuimos a una fiesta que organizó mi empresa. Cuando me vino a buscar llevaba un traje azul oscuro, una corbata con reflejos rojizos, unos zapatos nuevos de laca e incluso me trajo una tarjeta de metro de dos viajes (más tarde supe que la había encontrado en un cambiador del Corte Inglés). No me podía creer que se había comprado todo eso para venir a mi fiesta, me sentía hasta culpable de haberle hecho gastar dinero ya que llevaba una semana insinuándole que tenía que ponerse guapo para aquella noche. Lo había conseguido, sí señor, y lo había superado con creces. Me sentí la mujer más afortunada del mundo aquella noche, hasta que bailando lo abracé en un intento de mostrarle mi agradecimiento y me apartó bruscamente:
- Quita que se me está arrugando el traje y mañana lo he de devolver.

Me estaba empezando a cansar de tanta cosa gratis, quería ir al cine, a tomar algo con él, pero lo único que podíamos compartir eran bancos en el parque, agua de la fuente y algún paseo por la tarde, no demasiado largo ya que le tenía que dar tiempo para llegar a casa antes de que anocheciera para prepararse la ropa para el próximo día. Intenté invitarlo yo, pero me rechazaba: él no aceptaba dinero de una mujer. Un día me vino a buscar a la oficina con una expresión de felicidad que no había visto en él nunca antes. Le había ascendido y quería que lo celebraramos.
- Vengo a invitarte a un café. Te gustará, te lo prometo.
Nos fuimos de  la mano como dos niños contentos con un nuevo juguete, dando pequeños saltos y corriendo uno detrás de otro a veces. Llegamos otra vez al parque sin que yo tuviera muy claro que es lo que ibamos a hacer ahí. Le veo dirigiéndose hacía la fuente con su botella de medio litro, la llena y vuelve a sentarse a mi lado:
- Y ahora el café, dice metiéndose las manos en los bolsillos y sacando granos de café que había cogido en un Starbucks de camino a mi oficina. Empecé a reir entendiendo que aquello no tenía remedio y que lo mejor era tomárselo con humor.
Sirvió el café, no sabía a nada, pero en aquel momento era el mejor café del mundo. Nos abrazamos y me pidió que le diera un beso. Con una sonrisa pícara le dije:
- Serán 5 euros, mi señor.
Me apartó, me enseñó una mirada de padre enfadado y se alejó. Nunca más lo volví a ver.
November 14

El amor no es la ostia



Bonita campaña. Muy acertdada. A ver si con inciativas así mejora un poco el mundo este en el que vivimos.


September 20

Nuevo inquilino

Finalmente llegó el nuevo inquilino. Se hizo esperar pero mereció la pena. En cuanto paren los llantos y podamos dormir un ratito contaré la experiencia.

De momento aquí os dejo una pequeña muestra de este nuevo inquilino:



September 05

Sus ojos



Y en sus ojos vuelvo a ver el gesto con el que hace nada me tapaba los labios y me hacía callar y callar y callar... Dejé el abrigo encima del sofá, escondiendo mi cara, evitando su mirada.

"Me voy a la ducha" y antes de que él pudiera responder el agua ya estaba rozandome las mejillas, apartándome las lágrimas para poder unirse con el champú y limpiarme los poros. Era en la ducha donde encontraba mi tranquilidad, era en la ducha donde podía llorar todo lo que quería sin que nadie me preguntara porque lloraba. El agua y yo nos llevabamos bien, yo le regalaba algún sollozo y ella disimulaba mis lágrimas. Nunca sabía si había llorado mucho o poco, ni me importaba, ahí sólo estabamos ella y yo... yo y ella. Dos años atrás, en uno de estos encuentros decidimos hacernos amigas: yo le regalaba mis pechos y ella me regalaba sus caricias, todo esto a espaldas de todo el mundo. Nosotras éramos felices y cada día nos encontrabamos media hora y nos pasabamos el resto del día añorándonos. Nos gustaba este juego, hacia que nuestras citas fueran mejores.

Pero la media hora pasaba... Salía y él estaba ahí, esperándome. Su mirada se clavó en mis ojos, y sus labios se quedaron quietos. No querían decir nada. Supuse que su mirada me estaba preguntando por que había llorado y yo, sin esperar sus palabras, le di la estupida explicación que siempre le solía dar: "Tengo que cambiar de champú. Este me irrita los ojos". No se lo creía, y yo tampoco; él siempre me decía "Es una pena. Tienes unos ojos muy bonitos". Y las lágrimas intentaban asomarse una vez más por mis ojos mientras me agachaba a coger la ropa del cajón de abajo. No las dejé salir, hoy tenían ya prohibido salir a la luz, su momento había pasado. Y él seguía mirando desde la puerta como me cambiaba y yo le miraba y era tan feliz, tan feliz, tan inmensamente feliz que no entendía donde acababa la felicidad y empezaba el fastidioso sentimiento que se empeñaba en romperme el corazón cada noche a la hora de dormir. Quizás en sus ojos?
July 31

Último mes

Ya sólo falta un mes, un último mes para pasar ahí donde no te toca ni el viento ni la lluvia (que ojalá se pase por la ciudad un día de estos). Un mes en el que has de coger fuerzas para enfrentarte al mundo. No temas, por muy feo que te lo pinten tus padres a veces, el mundo sigue siendo bonito. Ya sé que muchas veces te digo que la gente no merece la pena, pero no me hagas caso. Los que pretendemos ser mayores muchas veces nos quejamos por quejarnos, y no vemos la vida y el mundo con los mismos ojos que cuando éramos más pequeños, nos parece una manera infantil de ver las cosas, y es que... ¿qué hay mejor en el mundo que la sonrisa de un niño que ve el mundo de esa manera infantil? Nada.

No temas, hay muchas cosas que disfrutar ahí fuera, cosas que no se pagan con todo el dinero del mundo. Te llevaremos a conocer el mar, a meter tus pies pequeñitos en la arena y dejar que el agua te los venga a acariciar. Te enseñaremos la inmensidad del mar y la inmensidad del mundo y así entenderás que siempre te queda algún sitio bonito que ver, alguna persona que conocer, algún amanecer que traiga el sol sólo para ti, algún atardecer que se lleve todos los males. Te enseñaremos a sonreir y a apreciar las sonrisas, te enseñaremos a reirte a carcajadas viendo a tu padre jugar con la Wii sin entender como es posible que se mueva igual que el muñequito de la tele, te enseñaremos a decir "Buenas noches" e irte a dormir con la esperanza de despertar con los "Buenos días".

No temas, nada es tan malo como parece y aunque lo sea, siempre es pasajero. Siempre habrá un nuevo amanecer, y un nuevo atardecer, y siempre te quedará el mar para robarte una sonrisa con su inmensidad.

Tú sé bueno, crece bien, y dentro de un mes nos veremos. Quizás pongas cara de "Pero, mamá, tu voz no pega nada con tu cara", o quizás empieces a llorar desconsoladamente cuando te veas sucio a la luz del día. Sea como sea que sepas que nosotros te querremos, te traeremos a casa y te pondremos la música que te hacía bailar en la barriga de mamá y te enseñaremos poco a poco aquellas cosas que te prometimos que te enseñaríamos.

Hasta entonces, que seas bueno y que tengas hipo muy a menudo. Por cierto, ya me contarás algún día como puedes tener hipo mientras duermes.

Te queremos,

Los de encima de los del pájaro chillón


July 09

Tarde


Ignoro cuando el tiempo se me empezó a escapar por entre los dedos, junto con toda mi vida, todo lo que había deseado para mí. Quizás cuando dije el primer "Es igual", o quizás cuando lloré por primera vez desconsolada en la soledad de mi almohada, cuando dije "igual el mañana será mejor"o cuando dije "que venga lo que sea, yo ya estoy cansada de luchar". Quizás cuando me atreví a apalabrar el amor o cuando decidí conformarme con unos labios cerrados que besar al despertar. O cuando me arriesgué a guardarlo todo para mi y dejar de compartir mis ilusiones, o dejar de tenerlas, no lo sé aún. Cuando dejé de sentir el calor, cuando la cama se me hizo demasiado grande, o cuando la foto de mi mesita de noche llegó a ser el único recuerdo que tenía de ti.

Puede que sea cobarde, puede que haya elegido la manera inexacta y puede que me llegue a arrepentir de esto toda mi vida. Seguramente... Se me hace tarde, se me están secando las lágrimas, me estoy volviendo inmune a todo esto. Sigo esperando un milagro y sigo desconfiando en que éste llegue algún día. Y me voy enamorando cada vez más de los momentos de exultación temporal, los momentos en los que me olvido a mi misma y vuelvo a tener esa sonrisa y esa ilusión, los momentos en los que ignoro todo y el tiempo se me empieza a escapar por entre los dedos.

Se me hace tarde...
July 03

Take me back...



Maldito el día en el que me fui de mi país... Arf...!!!!


July 02

Silencio...



Si mis palabras dolieran tanto como tu silencio, te tendría que decir un par de cosas...


June 29

Ya falta poco...

Quién lo hubiera dicho? Ya falta poco para que estés en casa. Yo que pensaba que no iba a poder llevarte dentro por tanto tiempo, que te me ibas a caer por alguna extraña razon, y ahora mira... sigues aquí y seguimos teniendo nuestras diferencias, nuestras discusiones sobre de quién es la barriga porque veo que tu te lo tienes muy creido. Pero a pesar de eso respetamos el derecho de descansar del otro y vivimos en una aparente paz con ganas de mirarnos a la cara algún día de estos. Te esperamos en casa aunque ahora tendrías que dormir en un sofá como los invitados, que aún no tenemos tus cosas por aquí. Eso si, te hemos comprado pañales y biberones y un chupete para que estes entretenido. A cambio de esto sólo te pediré que bajes la cabeza y te pongas en posición que a mama no le hace mucha gracia que le corten la barriga para sacarte de ahí.

Cuidate y ponte bien guapito para salir que tu padre se afeitará para recibirte.

Besos,

Los de la tele alta
 
Usted  
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